Buenas a todos:
Hoy vamos a ver, queridos seres, una cosa que pasa en esta vida, cuyo mejor manual práctico no es otro que el compendio de preguntas de la DGT. Me alegra haceros partícipes que según un estudio realizado por unos señores sesudos e inteligentes, el 100% nada más y nada menos de la gente que lo lee, está viva. Eso es un dato incuestionable, y lo demás tonterías.
No quiero, por tanto, dejar pasar la oportunidad de felicitarte por tu estado de ser un bicho vivo. Lo de coleando lo vamos a dejar para más adelante, a ver si nos vamos a tomar las cosas por donde no son, y antes de septiembre nos vamos de bautizo.
La pregunta de hoy es la siguiente:
Al cambiar el sentido de la marcha ¿qué debe tener en cuenta?
a) Que siempre debe existir un lugar acondicionado para la maniobra
b) Que no ponga en peligro ni obstaculice a otros usuarios
c) Que debe dejar una distancia de más de 100 metros con el vehículo que circula delante
Cambiar el sentido de la marcha. Frase polisémica donde las haya, como casi siempre. Cuando uno va de marcha es para pasárselo bien. Aunque pasárselo bien tiene una doble acepción según uno haga pis de pie o sentada por lo que desgranaremos las dos vertientes inmediatas que se me antojan, por que si enumero todas, se puede ser: Tía que le gustan los tíos, tía que le gustan las tías, tías que les gusta los tríos, tías que las tíro a las tres, tres tristes tigres tirandose trigo en un pajar (aunque si están en esa faena, no entiendo que estén tristes), tias que tiran los tejos, tejones que se tiran tías, tías que son unos trastos, mirá tía el trasto que tengo, tías que tienen sobrinos, sobrinos que son unos cachondos, y luego, por parte de los tíos están los normales y luego Jorge Javier Vázquez. Una vez provocado el dolor de cabeza, comenzamos el análisis.
Tía: Cuando una tía va de marcha, lo que suele hacer es explicar al respetable varias cosas. Una que está que se rompe, que es la más interesante de las que van por allí, que su talla es la 40 por mucho que la etiqueta ponga XL debido a que le tocó el Romano reivindicativo con su sistema de numeración (Para los de la logse, 40 en romano es XL), que los zapatos no le hacen daño en absoluto y son preciosos, que se considera un cántaro de miel en la asociación "pollinos reunidos por la cópula" .
Claro, que con esas perspectivas que suelen cambiar ellas por un "me gusta salir a bailar".... ¿A bailar? ¿en el disco pub que no cabe ni la menor duda? ¿Con un Ron con coca cola-light? ¿Con un espacio vital que no cambiaría un usuario de metro japonés en hora punta?... Ya.... A bailar. Y si mi abuela tuviera ruedas, sería una bicicleta. Lo que van, en realidad queridos amiguitos, es a indisponernos el ánimos sin proporcionarnos ventaja alguna. So lagartonas. Eso sí, como representante del club "Pollinos reunidos por la cópula" y más concretamente con el subgrupo de "Entre bomberos nos vamos a dejar tranquilas las mangueras" puedo asegurar que consiguen su objetivo con una facilidad pasmosa. Es que son guapas las muy ladinas.
Lo bueno de esto es que a medida que cronos avanza en su recorrido (para los de la logse, que pasa el tiempo) los Cuarentañeros tardíos como es mi caso y espero que el grueso de la audiencia, adquirimos una característica doble que nos hace recapacitar sobre la utilidad marginal del siguiente copazo. Por un lado nos llaman de usted, cosa que jode en esos momentos y por otro lado que nos volvemos invisibles, por muy pulcros e impolutos que aterricemos en el ambigú (festejo, chicos de la logse, festejo) de turno. Las miradas cómplices se vuelven una necesidad prdiendo su condición de arma de galanteo dada la importancia de alejarse las cosas por efecto de la vista cansada. Lo malo es que llegados a ciertas cercanías, no vemos ni pedo. Ni nosotros ni ellas. Habrá que palpar, digo yo....Y no se suelen dejar, con lo que el conocimiento estándar está fastidiado, y el conocimiento bíblico bastante más fastidiado, por no decir imposible.
Los tíos vamos con un objetivo claro y unas consecuencias irreversibles. Echarse una novia es el origen y una resaca espantosa la consecuencia. Lo bueno de la simplicidad de mi género es que acabas las cosas en un pispás.
Cuando cambiamos el sentido de la marcha, todo se vuelve un desastre. Los tíos no tenemos zapatos monísimos que nos hagan daño y las tías no son capaces de pensar en términos reproductivos con cada tío que ven.
Por todo lo anterior, está claro que no hay que cambiar jamás el sentido de la marcha.
Aquí se viene a lo que se viene e intentar hacer cualesquiera otra cosa es una estupidez. Si nos vamos de marcha, ellas se lucen y nosotros babeamos, como Dios Manda. Y si viene Jorge Javier Vázquez, sólo añadiré que tenía yo un amigo comisario de policía que decía una de las frases más inquietantes de la historia de la humanidad: "Rafa, jomío, Tíos que se vuelven maricas hay miles, pero maricones que se vuelven heteros ni uno. ... Por algo será" . Esa frase y la de el Credo cuando dicen aquello de "y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos" son las que me tienen en un ay constante en mi vida. La primera porque no me veo yo con un traje de cuero con las nalgas al aire y la segunda es que si todavía no ha sido el juicio final, tanto el cielo como el infierno están vacíos. Un sinvivir. Habrá que irse de marcha sin cambiarla.
Por tanto al cambiar el sentido de la marcha lo primero que tenemos que admitir es que no íbamos bien a nuestro destino, por lo que hemos de tener en cuenta que nos hemos equivocado. Este extremo entre los humanos que conozco es complicado. No nos equivocamos, normalmente nos engañan. Porque como somos tan listos, no nos damos cuenta de las que se nos vienen encima y cuando las tenemos en todo lo alto, nos justificamos diciendo que estábamos a otras cosas. Pero mal de muchos....epidemia.
Ya lo dijo el célebre topógrafo Henry de les Calc Verds, "si la montaña viene hacia tí, corre gilipollas, que es un desprendimiento" y este es el verdadero único concepto plausible para hacer un cambio de sentido. El resto son mariconeces. ¿Que nos hemos equivocado geográficamente? No pasa nada. Mientras la tierra sea esférica y existan las circunvalaciones nos vamos a perder de todas maneras y siempre llegaremos al mismo sitio.
Y como tengo prisa, las repuestas mañana.
Buenas tardes. Ya es mañana, y lo prometido hay que cumplirlo. (Como si eso lo hiciera más gente además de unos pocos escogidos.... JA).
Una vez que hemos analizado profusamente la pregunta, nos metemos con las respuestas, que tengo casi una hora para desarrollarla. Cagado la habéis.
a) Tener en cuenta para cambiar el sentido de la marcha que haya siempre un lugar adecuado para realizarla. Pues sí. Cuando uno cambia el sentido de su camino, debería tener en cuenta que el lugar para realizar ese cambio es el correcto. Ahora bien. Si la persona que decide el cambio del sentido tiene menos luces que el portal de Belén de la viuda de Bin Laden, la cosa se complica. Porque para hacer las cosas en esta vida, tener actividad cerebral es importante. Lo malo es cuando no sólo no tienes actividad cerebral sino además el bip a la hora (quien dice una hora dice una y media) que da su encefalograma no es capaz de darse cuenta de que el punto a donde has llegado no ha sido por méritos propios, sino porque te han conducido hasta allí.
Das la vuelta donde no debes, sin saber a donde te diriges y en el sitio menos adecuado. Hay que ser corto de entendederas. Pero bueno.
Lo malo de elegir un sitio no adecuado, es que lo normal es que tengas que pasar aún más por chapa y pintura, que no calcules ya bien lo que te queda de gasolina, y que probablemente un guardia te meta en el talego por inútil Y lo malo es que las primitivas no tocan, pero de las condenas, tarde o temprano y de una naturaleza u otra..... de esas no te libras.
Pues pese a lo tremendo del razonamiento, la respuesta no es la correcta.
B) Que no ponga en peligro ni obstaculice a otros usuarios. Pues claro, que tienes menos neuronas que un rabanito, que ya es decir. Si pones en peligro a otros usuarios y les entorpeces en su camino, lo estás haciendo mal. caso de que seas rabanito o subsiguiente, no sigas leyendo porque no lo vas a entender. Quédate con que está mal, y bastante has hecho.
Ir por ahí poniendo en peligro y obstaculizando tiene problemas de colateralidad. Es posible que si bien el conductor del vehículo tenga una magnanimidad a prueba de rábanos, el copiloto no la tenga. Es posible que tarde o temprano tengas que explicar a tus pasajeros el porqué de tus acciones, que resulte que alguien haya visto por ahí la maniobra y des ideas de que pueden llegar a afectar hasta al dueño de la huerta de la que saliste. Y de las mismas al que te abonó, al que te puso los parásitos en su día, al que te los quitó, al responsable de tu manipulación genética, y al pobre frutero que por venderte al final se las ve con la hacienda pública, sin olvidar a quien rodea incluso allende los mares que planta semillas donde no debe y luego crecen arbolotes, o se dedica a muuuuchas cosas de las que no se deben hacer.
Es que como toque un copiloto con mala leche en el vehículo que has fastidiado, y dado que la máquina de HG Wells del todo no funciona, es muy requetemalo no hacer caso a esta observación.
Hay que ser de una gallardía excepcional, tener unos principios muy sólidos para localizar al conductor perjudicado, ponerse de verdad a su disposición, entonar un mea culpa y conseguir llevar tu vida pese al error cometido de una manera que no te impida poner el pie en según qué sitios. Además hace falta cierta inteligencia. Chungo lo veo para esas dos de cada tres personas que componen el ámbito humano.
Por que si bien cree el ladrón que todos son de su condición, el gilipollas no sabe ni lo que cree, y como el pez que más allá de su pecera proclama un universo convexo, el gilipollas lo proclama a su imagen y semejanza. Un drama, chico, un drama.
c) Que hay que dejar una distancia de más de cien metros con el de delante. Claro que no, ya que eso sólo lo hace Marcelino, nuestro marciano particular. Que tiene superpoderes y el resto no. Bueno, los gilipollas sí tienen superpoderes, entendiendo poder en la acepción más aproximada a "poder dejarse los dientes propios y cercanos contra el primer bordillo". Y la verdad, voy a proclamar mi fe en que semejante golpe produzca dos efectos.
1) Que el crayón de colores que como mi admirado Hommer Simpsom tenía alojado en el cerebro vía nariz se salga de su alogamiento gracias a las teorías del amigo Newton y su principio de acción y reacción y que el cerebro mejore (empeorar es ya terreno de física cuántica)
2) Que sea consciente de que ya va a tener que conducir por sus medios, sin compañía, sin apoyos y haciéndose mayor. Bueno, a lo mejor vuelven algunos parásitos que ya acompañaron en su día y bien criados a lo mejor se pueden vender como cangrejos, quien sabe.
Y que si se siente por último en plena liberación, que mire con detenimiento a su alrededor, si lo que ve es lo que quiere, si a los que ve tienen lo que quieren y que dejó el día que decidió la vuelta no puede ya alcanzarse y a cambio de qué lo ha perdido. Y sobre todo, a quién va a montar en el coche y que duerma a su lado en la confianza de que le llevará a su destino. ¿No será que lo que quiere es echarte del coche? Sin duda, es el mínimo merecido. Que te levanten el carro.
Hoy vamos a ver, queridos seres, una cosa que pasa en esta vida, cuyo mejor manual práctico no es otro que el compendio de preguntas de la DGT. Me alegra haceros partícipes que según un estudio realizado por unos señores sesudos e inteligentes, el 100% nada más y nada menos de la gente que lo lee, está viva. Eso es un dato incuestionable, y lo demás tonterías.
No quiero, por tanto, dejar pasar la oportunidad de felicitarte por tu estado de ser un bicho vivo. Lo de coleando lo vamos a dejar para más adelante, a ver si nos vamos a tomar las cosas por donde no son, y antes de septiembre nos vamos de bautizo.
La pregunta de hoy es la siguiente:
Al cambiar el sentido de la marcha ¿qué debe tener en cuenta?
a) Que siempre debe existir un lugar acondicionado para la maniobra
b) Que no ponga en peligro ni obstaculice a otros usuarios
c) Que debe dejar una distancia de más de 100 metros con el vehículo que circula delante
Cambiar el sentido de la marcha. Frase polisémica donde las haya, como casi siempre. Cuando uno va de marcha es para pasárselo bien. Aunque pasárselo bien tiene una doble acepción según uno haga pis de pie o sentada por lo que desgranaremos las dos vertientes inmediatas que se me antojan, por que si enumero todas, se puede ser: Tía que le gustan los tíos, tía que le gustan las tías, tías que les gusta los tríos, tías que las tíro a las tres, tres tristes tigres tirandose trigo en un pajar (aunque si están en esa faena, no entiendo que estén tristes), tias que tiran los tejos, tejones que se tiran tías, tías que son unos trastos, mirá tía el trasto que tengo, tías que tienen sobrinos, sobrinos que son unos cachondos, y luego, por parte de los tíos están los normales y luego Jorge Javier Vázquez. Una vez provocado el dolor de cabeza, comenzamos el análisis.
Tía: Cuando una tía va de marcha, lo que suele hacer es explicar al respetable varias cosas. Una que está que se rompe, que es la más interesante de las que van por allí, que su talla es la 40 por mucho que la etiqueta ponga XL debido a que le tocó el Romano reivindicativo con su sistema de numeración (Para los de la logse, 40 en romano es XL), que los zapatos no le hacen daño en absoluto y son preciosos, que se considera un cántaro de miel en la asociación "pollinos reunidos por la cópula" .
Claro, que con esas perspectivas que suelen cambiar ellas por un "me gusta salir a bailar".... ¿A bailar? ¿en el disco pub que no cabe ni la menor duda? ¿Con un Ron con coca cola-light? ¿Con un espacio vital que no cambiaría un usuario de metro japonés en hora punta?... Ya.... A bailar. Y si mi abuela tuviera ruedas, sería una bicicleta. Lo que van, en realidad queridos amiguitos, es a indisponernos el ánimos sin proporcionarnos ventaja alguna. So lagartonas. Eso sí, como representante del club "Pollinos reunidos por la cópula" y más concretamente con el subgrupo de "Entre bomberos nos vamos a dejar tranquilas las mangueras" puedo asegurar que consiguen su objetivo con una facilidad pasmosa. Es que son guapas las muy ladinas.
Lo bueno de esto es que a medida que cronos avanza en su recorrido (para los de la logse, que pasa el tiempo) los Cuarentañeros tardíos como es mi caso y espero que el grueso de la audiencia, adquirimos una característica doble que nos hace recapacitar sobre la utilidad marginal del siguiente copazo. Por un lado nos llaman de usted, cosa que jode en esos momentos y por otro lado que nos volvemos invisibles, por muy pulcros e impolutos que aterricemos en el ambigú (festejo, chicos de la logse, festejo) de turno. Las miradas cómplices se vuelven una necesidad prdiendo su condición de arma de galanteo dada la importancia de alejarse las cosas por efecto de la vista cansada. Lo malo es que llegados a ciertas cercanías, no vemos ni pedo. Ni nosotros ni ellas. Habrá que palpar, digo yo....Y no se suelen dejar, con lo que el conocimiento estándar está fastidiado, y el conocimiento bíblico bastante más fastidiado, por no decir imposible.
Los tíos vamos con un objetivo claro y unas consecuencias irreversibles. Echarse una novia es el origen y una resaca espantosa la consecuencia. Lo bueno de la simplicidad de mi género es que acabas las cosas en un pispás.
Cuando cambiamos el sentido de la marcha, todo se vuelve un desastre. Los tíos no tenemos zapatos monísimos que nos hagan daño y las tías no son capaces de pensar en términos reproductivos con cada tío que ven.
Por todo lo anterior, está claro que no hay que cambiar jamás el sentido de la marcha.
Aquí se viene a lo que se viene e intentar hacer cualesquiera otra cosa es una estupidez. Si nos vamos de marcha, ellas se lucen y nosotros babeamos, como Dios Manda. Y si viene Jorge Javier Vázquez, sólo añadiré que tenía yo un amigo comisario de policía que decía una de las frases más inquietantes de la historia de la humanidad: "Rafa, jomío, Tíos que se vuelven maricas hay miles, pero maricones que se vuelven heteros ni uno. ... Por algo será" . Esa frase y la de el Credo cuando dicen aquello de "y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos" son las que me tienen en un ay constante en mi vida. La primera porque no me veo yo con un traje de cuero con las nalgas al aire y la segunda es que si todavía no ha sido el juicio final, tanto el cielo como el infierno están vacíos. Un sinvivir. Habrá que irse de marcha sin cambiarla.
Por tanto al cambiar el sentido de la marcha lo primero que tenemos que admitir es que no íbamos bien a nuestro destino, por lo que hemos de tener en cuenta que nos hemos equivocado. Este extremo entre los humanos que conozco es complicado. No nos equivocamos, normalmente nos engañan. Porque como somos tan listos, no nos damos cuenta de las que se nos vienen encima y cuando las tenemos en todo lo alto, nos justificamos diciendo que estábamos a otras cosas. Pero mal de muchos....epidemia.
Ya lo dijo el célebre topógrafo Henry de les Calc Verds, "si la montaña viene hacia tí, corre gilipollas, que es un desprendimiento" y este es el verdadero único concepto plausible para hacer un cambio de sentido. El resto son mariconeces. ¿Que nos hemos equivocado geográficamente? No pasa nada. Mientras la tierra sea esférica y existan las circunvalaciones nos vamos a perder de todas maneras y siempre llegaremos al mismo sitio.
Y como tengo prisa, las repuestas mañana.
Buenas tardes. Ya es mañana, y lo prometido hay que cumplirlo. (Como si eso lo hiciera más gente además de unos pocos escogidos.... JA).
Una vez que hemos analizado profusamente la pregunta, nos metemos con las respuestas, que tengo casi una hora para desarrollarla. Cagado la habéis.
a) Tener en cuenta para cambiar el sentido de la marcha que haya siempre un lugar adecuado para realizarla. Pues sí. Cuando uno cambia el sentido de su camino, debería tener en cuenta que el lugar para realizar ese cambio es el correcto. Ahora bien. Si la persona que decide el cambio del sentido tiene menos luces que el portal de Belén de la viuda de Bin Laden, la cosa se complica. Porque para hacer las cosas en esta vida, tener actividad cerebral es importante. Lo malo es cuando no sólo no tienes actividad cerebral sino además el bip a la hora (quien dice una hora dice una y media) que da su encefalograma no es capaz de darse cuenta de que el punto a donde has llegado no ha sido por méritos propios, sino porque te han conducido hasta allí.
Das la vuelta donde no debes, sin saber a donde te diriges y en el sitio menos adecuado. Hay que ser corto de entendederas. Pero bueno.
Lo malo de elegir un sitio no adecuado, es que lo normal es que tengas que pasar aún más por chapa y pintura, que no calcules ya bien lo que te queda de gasolina, y que probablemente un guardia te meta en el talego por inútil Y lo malo es que las primitivas no tocan, pero de las condenas, tarde o temprano y de una naturaleza u otra..... de esas no te libras.
Pues pese a lo tremendo del razonamiento, la respuesta no es la correcta.
B) Que no ponga en peligro ni obstaculice a otros usuarios. Pues claro, que tienes menos neuronas que un rabanito, que ya es decir. Si pones en peligro a otros usuarios y les entorpeces en su camino, lo estás haciendo mal. caso de que seas rabanito o subsiguiente, no sigas leyendo porque no lo vas a entender. Quédate con que está mal, y bastante has hecho.
Ir por ahí poniendo en peligro y obstaculizando tiene problemas de colateralidad. Es posible que si bien el conductor del vehículo tenga una magnanimidad a prueba de rábanos, el copiloto no la tenga. Es posible que tarde o temprano tengas que explicar a tus pasajeros el porqué de tus acciones, que resulte que alguien haya visto por ahí la maniobra y des ideas de que pueden llegar a afectar hasta al dueño de la huerta de la que saliste. Y de las mismas al que te abonó, al que te puso los parásitos en su día, al que te los quitó, al responsable de tu manipulación genética, y al pobre frutero que por venderte al final se las ve con la hacienda pública, sin olvidar a quien rodea incluso allende los mares que planta semillas donde no debe y luego crecen arbolotes, o se dedica a muuuuchas cosas de las que no se deben hacer.
Es que como toque un copiloto con mala leche en el vehículo que has fastidiado, y dado que la máquina de HG Wells del todo no funciona, es muy requetemalo no hacer caso a esta observación.
Hay que ser de una gallardía excepcional, tener unos principios muy sólidos para localizar al conductor perjudicado, ponerse de verdad a su disposición, entonar un mea culpa y conseguir llevar tu vida pese al error cometido de una manera que no te impida poner el pie en según qué sitios. Además hace falta cierta inteligencia. Chungo lo veo para esas dos de cada tres personas que componen el ámbito humano.
Por que si bien cree el ladrón que todos son de su condición, el gilipollas no sabe ni lo que cree, y como el pez que más allá de su pecera proclama un universo convexo, el gilipollas lo proclama a su imagen y semejanza. Un drama, chico, un drama.
c) Que hay que dejar una distancia de más de cien metros con el de delante. Claro que no, ya que eso sólo lo hace Marcelino, nuestro marciano particular. Que tiene superpoderes y el resto no. Bueno, los gilipollas sí tienen superpoderes, entendiendo poder en la acepción más aproximada a "poder dejarse los dientes propios y cercanos contra el primer bordillo". Y la verdad, voy a proclamar mi fe en que semejante golpe produzca dos efectos.
1) Que el crayón de colores que como mi admirado Hommer Simpsom tenía alojado en el cerebro vía nariz se salga de su alogamiento gracias a las teorías del amigo Newton y su principio de acción y reacción y que el cerebro mejore (empeorar es ya terreno de física cuántica)
2) Que sea consciente de que ya va a tener que conducir por sus medios, sin compañía, sin apoyos y haciéndose mayor. Bueno, a lo mejor vuelven algunos parásitos que ya acompañaron en su día y bien criados a lo mejor se pueden vender como cangrejos, quien sabe.
Y que si se siente por último en plena liberación, que mire con detenimiento a su alrededor, si lo que ve es lo que quiere, si a los que ve tienen lo que quieren y que dejó el día que decidió la vuelta no puede ya alcanzarse y a cambio de qué lo ha perdido. Y sobre todo, a quién va a montar en el coche y que duerma a su lado en la confianza de que le llevará a su destino. ¿No será que lo que quiere es echarte del coche? Sin duda, es el mínimo merecido. Que te levanten el carro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario