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domingo, 4 de diciembre de 2011

Pinzas que van y vienen.

Buenas lo que sean, bien tarde, bien noche, bien días a los madrugadores:


Esta soleada y fría mañana de Diciembre, una vez hechas un montón de cosas y teniendo en el ánimo encontrar una buena pregunta sobre las luces cortas, o las cortas de luces -que más o menos es lo mismo- vamos a acometer una muy bonita pregunta para aprovechar el Plácido Domingo.


Una vez ajustado el cinturón de seguridad debe...


a) Comprobar que está bien colocado y ajustado al cuerpo
b) Aflojar la zona abdominal para mayor seguridad
c) Colocar una pinza para ajustarlo.


No me dejo de sorprender a mi mismo con las falsas redacciones de estas pregunta. Una vez colocado el cinturón de seguridad.... ¿Qué es el cinturón de seguridad? quizá me refiera al del asiento del conductor de un vehículo, o puede que no.... aquello era lo que se esperaban los examinados, pero dada la la crisis que nos azota desde 2007, va a ser que no. Me refiero a los ajustes necesarios que hay que hacer cuando entre todos hemos contribuido al desastre en el que nos movemos por nuestra avaricia, gula, materialismo y desenfreno. En el pecado va la penitencia, como siempre.

Debemos ponernos el cinturón de seguridad, pero el de vivir, no el de conducir. hay que mirar lo que se gasta, cómo y en qué. Hemos de llegar a la conclusión de que no hace falta 1,05 televisores por miembro de familia, que el número de zapatos que tenemos tienen posibilidades de ser usados, y que la bonita ley de rendimientos marginales decrecientes la tenemos demostrada cada vez que abrimos un armario. Para los legos en la materia, os diré que la Ley de Rendimientos Marginales Decrecientes es tan fácil de entender como que si tengo un campo, y meto a un trabajador más, tendré más rendimiento (marginal en economía es lo que pasa cuando aumentas en una unidad casi cualquier cosa, o sea, la derivada o para los de letras lo que va a pasar si sigo con lo que hago insistiendo) Cuando meto tres labriegos la cosa va mejor, incluso con cuatro, pero se empiezan a molestar entre ellos, y cuando meto cien tíos, están tan apretujados que pisan las patatas y el rendimiento que obtengo en el campo es que me cargo 10 patatas por cada honorable labriego que meto, o sea un desastre.

En tu armario pasa lo mismo. 50 pares de zapatos, que siendo de temporada, hacen que tengas 30 por cada una (Ya no, salen las cuentas pero el tiempo atmosférico está como está) Esos treinta pares en seis meses, te dan a 5 pares por mes, o sea, algo más de uno a la semana durante una año. Si un zapato te dura vamos a poner unas 300 puestas, y si el año tiene 54 semanas y lo uso una al año, el zapato te ha de durar algo más de 42 años antes de llevarlos al zapatero. Dada la edad media que tenemos, lo veo chungo. Y encima, le has echado el ojo a unas botas monísimas que en cuanto empieza las rebajas, caen.

Es más. hay zapatos que duran años ocupando espacio exclusivamente. Y camisas, y camisetas, y jerseys, y abrigos. Estamos haciendo el canelo. El consumo no se podrá reactivar hasta que desalojemos, entre otras cosas, el armario. Y si desalojamos el melón, mejor.

Valoramos nuestra vida cuantitativamente, nuestras luchas, nuestros trabajos y nuestros cariños. Ajustamos el corazón a acuerdos en negro sobre blanco, miramos el futuro en términos ligados a la declaración de la renta, nos enfrentamos al porvenir en términos de subsistencia y pese a no ser una cosa descabellada y necesaria, me vais a permitir que apunte que es muy triste. Me parece que la estamos cagando. Diarrea way, añadiría.

¿Nos ajustamos el cinturón de seguridad? yo creo que no. Se nos olvida con gran facilidad lo frágil que es todo en la vida, los cariños, los compromisos, la salud. Perdemos diariamente ocasiones para decir a alguien que os cae bien, que nos hace más fácil las cosas, que les agradecemos eternamente su apoyo. Somos muy chulitos y sobrados para verlo, me temo. Un café tranquilamente en la terraza, viendo árboles que se limitan a vivir y ejercer su función, gente magnífica que te encuentras en el camino, hijos que huelen a cariño por las mañanas, padres que consagraron su vida por nosotros, seguir aprendiendo de cada cosa en su momento, y saber que eres importante para gente ES en definitiva lo que realmente somos, Sin opciones de compra o venta sobre la felicidad, sobre el futuro de terceros, sobre nuestro porvenir a corto,medio y largo plazo.

El cinturón de seguridad no es otro que provocar una sonrisa en la gente que te quiere y en la que no. Te aseguro que eso hace sentirse bien a uno. Y seguro. y es lo que realmente te queda.

No os preocupéis que el cachondeo está aquí a continuación:

Las respuestas:

a) está claro.

b) Aflojar la zona abdominal en un coche es una grosería. porque todos lo hemos hecho y sabemos de sus consecuencias. Cuando aflojas la zona abdominal, por mucho que recordemos el jerezano dicho de " a nadie le huelen sus peos, ni sus niños les parecen feos" es falso. Los pedos propios te huelen mal, y no te quiero ni contar al resto. Me sé de una que se tiró un pedo EN LA PLAYA, al aire libre, y con esa brisa que todos conocemos, y a acompañantes casi les dió un vahído. Lo de estar podrido por dentro tiene sus consecuencias, sobre todo para los que te rodean. Menos mal que no fue en un coche. Es capaz de dejar la tapicería de cuero para tirarla. ¿qué tendrá dentro para semejante efecto? Está claro que mucho y nada bueno.

c) Colocar la pinza para ajustarlo. Sobre todo si se te ha ido la pinza. Que se te vaya la pinza bueno del todo no es. No todo el mundo cuenta con una familia que te la recoloque, por muy lejos que te la hayan volado de un bofetón. Sobre tiodo, que sea valiente para hacerlo.

Últimamente oigo mucha gente que me habla de Justicia, de lo bien que le va a los malvados y de cómo obtienen cosas. Espero ponerme mi último traje, el de madera, y no temblar después. Espero ser un adversario noble, batallador, incansable y honrado. Espero que lo seáis también y que nos sigamos alegrando de vernos de Pascuas a Ramos y no teniendo tiempo de mirar al pasado de lo ocupados que estemos mirando al futuro. Espero que no se os olvide nunca quienes sois en realidad, tanto a los magníficos y magnánimos como a los pobres de miras, porque sé que una mañana de domingo de Invierno, habrá sol. Que les reconfortará y les hará darse cuenta de que no somos tan valiosos, ni tan importantes y que tenemos una obligación de aplicar nuestros talentos y nuestros bienes a quien le puedan venir bien, porque te hace sentir mejor.

Sic transit gloria mundii

majetones










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